Te sacaron un 14 de marzo. Digo te sacaron porque fue contra tu voluntad. Me consta que gustosamente te hubieras quedado allí, en el útero de tu madre. En un entorno templado, protegido y arropado. Pero en la vida, no siempre se puede elegir. Es tu primera lección.
Has venido a un mundo que otros han construido. Un lugar donde todo está predeterminado. Y no me refiero a destinos ni misticismos gaitas. Si no a que los otros quieren tener tu futuro escrito.
Es así, mi niño. No faltarán lo que te digan cómo has de ser. Qué has de opinar. Cómo has de vestir o a quién hay que votar. Incluso entre ellos puede ser que esté yo.
No somos más que lo que nos han educado, mi pequeño. Lo que pasa es que, a veces, alguien se pregunta porqué esto es así.
Igual algún día, el 15M te suene a viejo. Una movida de unos carrozas que se reunían en las calles y hablaban. Sólo te voy a decir que esos días descubrimos que aquéllos que nos preguntábamos porqué, ni eramos pocos ni estábamos solos.
Me gustaría que algún día vivierais vuestro 15M particular. Que os preguntarais el porqué de nuestros dogmas. Que dudarais de nuestros logros. Que pensarais que vuestro mundo puede ser mejor.
Es así, mi amor. Tenemos la mala costumbre de pensar que somos la solución para todo. Y no nos damos cuenta que esto conforma una parte importante del problema. Y se establece como un asidero para aquéllos que lo saben aprovechar para su beneficio.
Cualquier tiempo pasado fue mejor. Ésa es la sátira que nos contaba Allen en una de sus películas. Y nos lo enseñaba como una paradoja sin fin. Es así cariño. Lo mejor que puedo darte es la capacidad para criticarme. El derecho a equivocarte.
El futuro es tuyo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario